En AAP creemos que la piel no miente: expresa cómo te sostenés, cómo te cuidás y cómo te percibís. Por eso, cuando una persona llega preguntando por un cambio estético, casi siempre hay algo más profundo detrás. No busca verse distinta. Busca sentirse más alineada. Más firme. Más ella.

En ese camino aparece Ellansé, no como una solución mágica, sino como una herramienta que acompaña procesos de transformación real. El tratamiento con Ellanse Valencia se apoya en una idea poderosa: no agregar, sino despertar. No tapar, sino estimular.

Ellansé es un bioestimulador de colágeno. A diferencia de otros tratamientos que generan un efecto inmediato y visible, Ellansé trabaja con el tiempo. Se aplica en planos profundos del rostro y actúa estimulando a los fibroblastos para que vuelvan a producir colágeno propio. Es decir: no impone estructura desde afuera, sino que invita a tu piel a recuperar la suya.

Y esto, desde el coaching de autoimagen, es clave.

Porque el colágeno no es solo firmeza. Es sostén. Es la sensación de que “todo vuelve a su lugar”. Muchas personas describen el proceso como un cambio silencioso: no saben exactamente cuándo ocurrió, pero un día se miran y se reconocen más. Más definidas. Más presentes.

La aplicación es sencilla y ambulatoria. Se realiza con agujas o cánulas finas, en puntos estratégicos del rostro. Puede haber una leve inflamación inicial, que desaparece en pocos días. Luego, empieza el verdadero trabajo: semana a semana, la piel gana densidad, mejora su textura y se redefine sin rigidez.

En protocolos como Ellansé Xirivella, este tratamiento suele elegirse cuando hay una sensación interna de “desdibujamiento”. No necesariamente flacidez extrema, sino pérdida de estructura, de contorno, de claridad en la expresión. Ellansé no cambia tus rasgos. Los vuelve a sostener.

Desde AAP lo trabajamos también como un ritual consciente. Después del tratamiento, invitamos a observar pequeños gestos: cómo apoyás la cabeza, cómo mirás tu perfil, cómo cambia tu postura cuando sentís tu rostro más firme. La estética no termina en la camilla. Continúa en la forma en la que te habitás.

Ellansé tiene una duración prolongada. Sus efectos pueden mantenerse durante uno o varios años, dependiendo del tipo utilizado y de la respuesta de cada piel. Pero lo más importante no es cuánto dura, sino cómo se integra. Es un tratamiento que no grita. Acompaña.

Y eso conecta profundamente con nuestra filosofía: la belleza no se construye a base de impacto, sino de coherencia. Cuando tu piel se siente sostenida, tu imagen externa empieza a alinearse con tu bienestar interno.